¿Por qué mi dieta no funciona?

por que mi dieta no me ayuda
Si está siguiendo un plan para bajar de peso y los resultados que te devuelve la balanza no son los esperados… es momento de investigar qué está sucediendo.
Si estás siguiendo un plan para bajar de peso y los resultados que te devuelve la balanza no son los esperados… es momento de revisar qué está sucediendo.

Convertite en el detective de tus acciones y hábitos. Generalmente son pequeños grandes detalles a los cuales no damos suficiente importancia los que hay que modificar para avanzar más sostenidamente hacia el objetivo.

Poner atención en:

  • Los cereales para desayuno.
    Algunos tienen hasta un 40% de azúcar (mientras que el helado tiene de 21 a 27%; el postre comercial, de 15 a 17%, y las galletitas dulces, entre 36 y 46%). Elija copos sin azúcar.
  • Pan blanco,galletitas refinadas, arroz blanco.
    Si los usas, cambia a las versiones integrales: su aporte de fibra proporciona mayor saciedad y por lo tanto ayuda a sostener la dieta.
  • Las etiquetas de los alimentos.
    El contenido de azúcar de un alimento puede ser más alto de lo que se cree, o puede nombrarse como fructosa, sacarosa, jarabe de maíz u otras. Algunos productos rotulados como light tienen modificaciones en su fórmula que no resultan significativas a la hora de contar las calorías o grasas. Adoptá el hábito de leer con atención las etiquetas.
  • Los jugos de fruta y las gaseosas.
    Aunque no lo parezca, las bebidas con azúcar tienen un impacto mayor en el peso que los alimentos sólidos. El jugo de frutas envasado común aporta entre 45 y 75 calorías cada 100 gramos; el jugo en polvo diluido, 60; el jugo exprimido, 40; las gaseosas comunes y las bebidas de soja, 40; el agua saborizada, 35. Mientras un vaso de gaseosa común tiene unas 100 calorías, la light aporta apenas 2,5. Reemplace por bebidas light.
  • Los condimentos en tus comidas.
    El buen sabor ayuda a disfrutar de la comida que nos indica el plan y a no buscar “agregados”. A algunas personas el sabor picante les genera saciedad.
  • Los amigos.
    Estar en contacto permanente o hacer salidas con amigos obesos que no se cuidan aumenta la probabilidad de no bajar.
  • El tiempo que te lleva comer.
    Pone atención en el masticar: hacelo lentamente y con tu atención puesta en ello. Cuanto más tiempo esté la comida en la boca será mayor la saciedad.
  • ¿Evitas los espejos?
    El modo en que cada uno se aproxima físicamente a los alimentos -si se abalanza sobre el plato, si come parado, si carga el tenedor mientras mastica el bocado anterior- habla de una actitud general con la comida. Comer frente a un espejo es una buena herramienta para hacer concientes ciertas actitudes.
  • Comer en el trabajo o cenar mirando TV.
    Almorzar frente a la computadora o mientras trabajas, o cenar con la televisión encendida, resta posibilidad de medir lo que comes. Hay que hacer una pausa para comer (si se puede salir del lugar de trabajo), y sería lo ideal apagar la TV y el teléfono para cenar. Si escuchas música, que sea muy tranquila.
  • El color y el tamaño del plato.
    Comer en un plato del mismo color que la comida, o demasiado grande, suele inducir a comer más. Elegí un plato tamaño postre de color contrastante con la comida. Es un truco para que la porción parezca más grande.
  • ¿Dormís lo suficiente?
    El cansancio altera la relación entre la grasa y el cerebro: baja el nivel de la hormona de la saciedad, y aumenta la que estimula el apetito.
  • ¿Te sentís acompañado en tu plan?
    Algunas personas aumentan su motivación cuando están acompañadas en el camino. Tal vez te sea útil participar de un grupo donde puedas compartir inquietudes, dificultades y recibir sugerencias.
  • ¿Estás recién casado/a o divorciado/a?
    Son dos situaciones en las cuales se suele hacer más difícil sostener una dieta: se come más rico, tal vez con su pareja que no tiene problemas de peso, se llama más al delivery, o se hacen comidas desordenadas.

Después de leer estas pautas, espero que puedas prestar atención y observar tus actitudes para que no afecten tu objetivo de bajar de peso, es muy importante conocerte para poder lograr un cambio de hábitos hacia una vida más saludable, ¡manos a la obra que sí se puede!

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